¿Esguince de tobillo crónico o mal recuperado?

 Es frecuente que después de una lesión del tobillo, tras una  exploración concienzuda por parte del traumatólogo, se dé de alta al paciente  recomendándole volver progresivamente a la actividad. También es muy frecuente que, con mucha frecuencia, sobre todo si la lesión ha requerido una inmovilización prolongada en el tiempo, que el paciente recaiga, sufriendo nuevas torceduras ante movimientos mínimamente exigentes. ¿Estaba mal diagnosticada la curación del esguince?, ¿Había sido insuficiente el tiempo de inmovilización?, ¿El paciente había sido imprudente en la vuelta a su actividad cotidiana?… No. La respuesta es que no se había recuperado la sensibilidad propioceptiva de la articulación.

La sensibilidad propioceptiva, es decir la percepción que tiene cada parte de nuestro cuerpo de su posición en el espacio, permite al pie adaptarse a cualquier irregularidad del terreno, mínima o máxima, sin que tengamos que prestar atención consciente de ello. 

Lamentablemente esta sensibilidad se pierde después de un periodo prolongado de inmovilización, como son los 21 días que tarda en cicatrizar un esguince de tobillo.

Desde hace tiempo los especialistas se enfrentan a este problema de varias maneras.

Los osteópatas optamos por el tratamiento manual de los esguinces combinado con el vendaje funcional del tobillo, de esta manera se permite el apoyo y el movimiento articular durante la cicatrización del mismo. De esta manera se minimiza la perdida de sensibilidad propioceptiva. 

Pero ¿qué hacer si has llevado un tratamiento convencional con vendaje rígido o escayola durante 21 días? En ese caso no tienes más remedio que recurrir a la rehabilitación propioceptiva.

Plato de Freeman

Si tienes la suerte de acudir a un gimnasio de rehabilitación después de tu esguince podrás realizar ejercicios sobre el plato de Freeman o sobre un Bosu, pero en muchas ocasiones no dispondrás de esta posibilidad ¿que hacer en estos casos?

Una opción sencilla es la rehabilitación propioceptiva casera.

1º ejercicio:

Equilibrio monopodal sobre el pie en recuperación.

El paciente se dispone a la pata coja apoyado en el marco de una puerta donde poder sostenerse en el caso de perder el equilibrio. Sin apoyarse en el marco intenta mantener el equilibrio hasta que pueda conseguir un minuto de equilibrio. A continuación, intentara dos minutos y luego tres. Cuando se consigue mantenerse en equilibrio tres minutos se pasa al segundo ejercicio.

2º ejercicio:

Equilibrio monopodal sobre una superficie inestable.

En este caso se procede igual que en el ejercicio 1º pero apoyado en un almohadón viejo o en una manta plegada 8 veces. Se comienza de nuevo por intentar un minuto de equilibrio. Cuando el paciente consigue tres minutos se encuentra completamente rehabilitado.

Espero que estas sencillas pautas os puedan resultar de ayuda en la recuperación domestica de alguna lesión.

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