El desayuno la peor comida del día.

En más de una ocasión habrás oído que el desayuno es la comida más importante del día. Esta afirmación tiene sus defensores y detractores pero lo cierto es que de momento, nadie puede demostrar a ciencia cierta que desayunar sea mejor que no hacerlo. Lo que si es cierto es que para algunos si que es la peor comida del día. Desayunar por sistema un vaso de leche con algo parecido al cacao (azúcar manchada de marrón) o un zumo industrial (agua y azúcar) y unas galletas o cereales de desayuno con una dudosa riqueza nutricional (harinas, azucares refinados, sal y grasas de mala calidad) no es la opción mas inteligente para enfrentarte a tu día a día.

Hay dos tipos de carbohidratos, los de absorción rápida y los de absorción lenta.

Los primeros están presentes en el  pan refinado, mermelada, azúcar, bollería, cereales industriales o zumos lo que significa que nuestro desayuno basado en estos productos supera con creces la cantidad de azucares que necesitamos. El páncreas reacciona ante esta llegada masiva de glucosa a la sangre, lanza una gran cantidad de insulina que metaboliza lo que puede y lo demás lo guarda como grasa extra. Por otra parte  se produce una bajada de energía al poco tiempo y deseo de comer para matar el gusanillo, lo que puede ser peligroso si se opta de nuevo por snacks tipo barritas, tortitas y demás productos procesados.

Parece que los argumentos de más peso que defienden el desayuno como la comida mas importante del día son, evitar el acumulo de grasa, lo cual a estas alturas ya está mas que desmentido ya que no importa el momento en que comes, si no la calidad y cantidad de lo que consumes. Y el otro argumento que nos venden, es la mejora del rendimiento intelectual, en lo que la ciencia esta cada vez mas en desacuerdo ya que tras una gran comida, el rendimiento cognitivo empeora, incluso las ultimas investigaciones afirman que reducir la respuesta glucémica es beneficioso en este sentido.

Si nos remontamos a la vida que llevaron nuestros antepasados durante miles de años, el hambre era lo que impulsaba al ser humano a buscar comida. Para este trabajo mental y físico el organismo debía estar alerta y muy activo, algo que no sucede después de una gran comida. Cuando conseguían cazar o recolectar algún alimento, el pago a su trabajo era comerse lo que habían cazado y tras un buen banquete ya sabemos lo que pasa, estamos de todo menos activos y era cuando se descansaba. Justo lo contrario de lo que hacemos en la actualidad.

La industria invierte millones en promocionar mensajes y dedica pasillos enteros a los productos destinados al desayuno, con mensajes de bajo en grasa, sin aceite de palma, enriquecido en vitaminas o en omega 3. También encontramos los “sin azúcar” o los “ricos en fibra” y todos organizados por colores y con imágenes atrayentes que nos indican a quién están destinados. Por ejemplo el color rosa o malva con la imagen de una joven con un físico estupendo los productos sin azúcar o bajos en grasa, light. Para los mas pequeños la imagen de animales fuertes tipo león, tigre o dinosaurio o famosos deportistas y lo que es peor ,algunos de ellos, avalados por asociaciones prestigiosas para que las madres no duden en comprarlos.

Y digo yo, que mejor seria comer alimentos fortificados por la propia naturaleza y no esa basura no crees?.  Lo cierto es que debemos centrarnos en que desde la primera a la ultima comida del día sea completa y nutritiva y hacer lo que mejor le siente al cuerpo, desayunar o no hacerlo no es el problema.

Si hacemos un repaso por la historia y la evolución no siempre el desayuno ha sido tan importante como nos quieren hacer creer ahora y aunque las evidencias científicas se contradicen sobre su importancia si que se ponen de acuerdo en una cuestión el tipo y cantidad de alimentos que tomas es lo importante.

Un desayuno completo debe estar compuesto por una pequeña porción de carbohidrato de absorción lenta (verduras, frutas, legumbres..),  proteínas (huevo, pescado, yogures…)  y grasa saludable (frutos secos, aceite..) obtenido de materias primas, es decir comida real, porque la primera comida debe ser lo mas parecido a otra comida del día y adaptada a las características propias de cada persona y actividad física.  

Escucha tu cuerpo y come cuando tengas hambre. No necesariamente la primera comida del día tiene que ser bollería, puedes tomar las sobras del día anterior, ¿quien dice que unos garbanzos o unos huevos revueltos con espárragos y aguacate no sirven para desayunar?. Elige materia prima en todas tus comidas en al menos un 80% del total de tu alimentación y saldrás ganando en salud a todos los niveles.

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