Edulcorantes y microbiota intestinal

El consumo de azúcares como los jarabes de  glucosa, fructosa y sacarosa contenidos en los productos procesados, ha aumentado en todo el mundo, lo que ha derivado en un aumento enfermedades metabólicas, síndrome metabólico, enfermedades cardiovasculares y la diabetes tipo 2.

Son muchas las instituciones oficiales que recomiendan a la población reducir el consumo de azúcares libres lo que ha llevado un menor consumo de estos productos y un aumento del consumo de edulcorante y  de alimentos que lo contienen como refrescos, productos lácteos, mezclas de bebidas en polvo, productos horneados, postres, dulces, chocolates, pudines, alimentos enlatados, mermeladas y jaleas. Además, pueden usarse como edulcorantes de mesa en el hogar, en cafeterías y en restaurantes

Aunque las autoridades competentes consideran seguros y bien tolerados los edulcorantes no nutritivos, todavía hay mucha controversia en cuanto a sus efectos sobre la microbiota intestinal, sobre la intolerancia a la glucosa y  la activación de los receptores del sabor dulce.

Hay muchas investigaciones que indican que el  consumo de edulcorantes no nutritivos, sobre todo en refrescos bajos en calorías , se ha relacionado con un mayor riesgo de obesidad, síndrome metabólico y diabetes tipo 2 aunque también se pueden encontrar investigaciones que no encontraron ninguna asociación.

Una publicación realizada en la revista Advances in Nutritión ha realizado una revisión de la evidencia científica sobre los posibles efectos, tanto de edulcorantes sintéticos (acesulfamo K, aspartamo, ciclamato, sacarina, sucralosa), edulcorantes naturales (glucosidos de esteviol, monellin) y edulcorantes nutritivos (polioles o alcoholes de azúcar) sobre la composición de la microbiota en el intestino humano.

Los investigadores concluyen que solo la sacarina y la sucralosa desplazan las poblaciones de la microbiota intestinal (edulcorantes no nutritivos) y la stevia (edulcorante nutritivo). La ingestión de sacarina tanto en animales como en humanos mostró alteraciones en las vías metabólicas relacionadas con la tolerancia a la glucosa y la disbiosis en humanos, pero queda claro que se necesitan más estudios en humanos para poder confirmar estos datos.

Por otra parte los polioles, cuando llegan al colon, pueden inducir flatulencia, especialmente en pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal o en grandes cantidades. Varios polioles, incluidos el isomalt y el maltitol, aumentan el número de bifidobacterias en sujetos sanos, y estos polioles pueden tener acciones prebióticas.

Las conclusiones de este estudio son muy prometedores pero se necesitan más estudios para dilucidar si los cambios observados en la microbiota intestinal en animales se producen también en humanos y para estudiar los efectos de los edulcorantes sobre los biomarcadores de riesgo relacionados con enfermedades crónicas.

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