Agujetas. El enemigo que acecha.

Día 2 de Mayo de 2020, primer día de la Fase 0 de la desescalada. Te provees de mascarilla, desempolvas las zapatillas de deporte, te calzas los cascos del móvil y aprovechando las primeras luces del día te lanzas a la calle.  El aire fresco azota tu rostro, recibes al sol, entre los arboles del paseo, como a un viejo amigo a quien hace tiempo no veías y el frescor de la mañana hace que los minutos de carrera se pasen sin sentir. 

Cierto es que la mascarilla agobia u poco y que te has tenido que cambiar varis veces de acera para mantener la distancia de seguridad con tus vecinos, pero estas feliz después de 50 días por poder volver a hacer ejercicio al aire libre Te sientes tan eufórico que hasta has subido por la escalera los cuatro pisos de tu casa sin coger el ascensor.

Día 3 de Mayo de 2020, segundo día de la fase 0 de desescalada. Sales de la cama y descubres que tus pantorrillas, muslos y glúteos apenas te sujetan y te  duelen con cada paso que das. Centenares de alfileres se clavan en tus piernas haciendo que tu desplazamiento se asemeje más una mala imitación de Chiquito de la Calzada que a una marcha normal: Han hecho su aparición las temidas agujetas.

El sobreuso de músculos no ejercitados provoca la rotura de   algunas de las fibras musculares sobre solicitadas. Entonces ¿son perjudiciales las agujetas?. En realidad, no. Solamente nos indica que hemos puesto en marcha musculos que habitualmente estaban inmóviles.

¿Cómo podemos acabar con ellas? Esa es la gran pregunta. Los remedios de las abuelas, el agua con azúcar y limón, no funcionan y el reposo, lo que te pide el cuerpo, no es lo más conveniente. La solución es el ejercicio, poner en movimiento con ejercicios de poca intensidad los mismos músculos que se están quejando. De esta manera, la sangre irá llegando de nuevo al músculo cansado ayudándole a recuperarse. Según vayamos haciendo ejercicio de forma regular, las agujetas terminaran por desaparecer.

Lo sensato será que en las siguientes jornadas de la desescalada alternes los días  de carrera  con otros de paseo y estiramientos, no olvidando el hidratarte  de manera adecuada. 

El viejo refrán, tantas veces repetido, de “Un clavo saca otro clavo” también puede ser aplicable al entrenamiento y las agujetas.

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